Primero comprueba cuánto pesa realmente

Antes de cambiar nada, revisa el tamaño del archivo original. No es lo mismo reducir una foto de 1,2 MB que una de 12 MB. Cuanto mayor sea la diferencia, más probable es que necesites combinar compresión con una reducción de resolución.

Paso 1: prueba una compresión equilibrada

Una compresión media suele ser el mejor primer intento. Procesa la imagen y mira el tamaño final. Si ya está por debajo de tu objetivo y visualmente se conserva bien, no hace falta tocarla más.

Paso 2: aumenta la compresión solo si es necesario

Si todavía supera 1 MB, prueba un nivel más fuerte. Presta especial atención a texto, cabello, hojas, patrones y zonas con sombras, porque ahí suelen aparecer antes los defectos.

Paso 3: considera las dimensiones

Una imagen de varios miles de píxeles de ancho puede ser innecesariamente grande para formularios, correo o visualización en pantalla. Reducir dimensiones es otra forma de bajar peso, aunque conviene hacerlo solo cuando sabes qué resolución necesitas.

El formato también importa

Para fotos, JPG o WebP suelen ser opciones prácticas. PNG puede ser ideal para transparencia o gráficos, pero una fotografía guardada en PNG puede terminar pesando mucho más de lo necesario.

No persigas exactamente 1,00 MB

Si un servicio acepta archivos “de hasta 1 MB”, deja un pequeño margen. El tamaño puede mostrarse de manera ligeramente distinta según el sistema que lo mida.

Hazlo directamente en Luna4

Usa la herramienta relacionada y revisa el resultado antes de descargar.

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